Sur de Suecia

Ese día pretendíamos llegar a Estocolmo, aunque aún no sabíamos dónde íbamos a dormir. 


Pasamos por Sigtuna, un pueblo con las típicas casas de madera muy bien conservadas y que estaba lleno de turistas. Continuamos, pero la entrada a la ciudad se hacía larga y el anfitrión que nos aceptó vivía a las afueras por la otra punta.
Íbamos algo justos de tiempo y por si fuera poco mi cámara trasera reventó contra un bordillo. No acabamos de entenderlo, pero en esa ciudad los bordillos eran todos tremendamente altos. Aquí, mucha gente nos ofrecía su ayuda. La verdad que Suecia es un país muy diferente a sus vecinos, nada que ver.
Al final, llegamos una hora y media tarde y James, nuestro anfitrión estaba preocupado porque no le había llegado el mensaje que mandamos. Le contamos toda la historia y cenamos, que nos habían preparado de cenar. James es un hombre tailandés, que a priori nos parecía algo seco según su perfil de couchsurfing, tenía como muchas normas para su casa, pero suponemos que en Estocolmo reciben muchísimas solicitudes y hay que dejar las cosas claras. Resultó ser un hombre la mar de agradable, lo mismo que su compañera de piso polaca, Ela. Había otros dos huéspedes polacos, que iban más a su rollo así que no entablamos demasiada conversación con ellos.
Fuimos al centro con las bicis sin carga y descubrimos una ciudad muy activa. Muchos coches, ruido y turistas. 

Las calles en el centro, son empedradas y no nos gustaba nada con las bicis. Hacía ya muchísimo tiempo que no nos veíamos en una de estas… No estaba mal el centro, pero no nos llamó especialmente la atención. Volvimos a la casa y estuvimos charlando con Ela y James, que la verdad es un hombre muy simpático y divertido.
Al día siguiente partimos temprano, a las 8 de la mañana. Por suerte, ya estábamos a las afueras y no quedaba mucha ciudad que recorrer. A la noche volvimos al bosque y a la acampada, que la verdad, en esos momentos, lo preferíamos a la gran urbe.
Los días transcurrían tranquilos por pequeñas carreteras, que iban atravesando parques naturales con bosques llenos de vida, arándanos, setas, ranas, sapos... Al llegar a Arboga, un pequeño pueblo, resultó estar en fiestas y había un mercado medieval, con la gente vestida de época. Esa noche acampamos en un refugio junto a un lago cercano. Como el día siguiente amaneció lloviendo decidimos quedarnos allí y pasar el día relajados. Cuando dejó de llover, estuvimos siguiendo la senda que bordeaba el lago haciendo fotos, ya que transcurría por un bosque muy bonito y aprovechamos también para recoger la basura que había, que aquello era demasiado bonito como para que estuviera lleno de basura.
Al día siguiente, que ya había mejorado el tiempo, partimos en dirección a Orebro, que nos sorprendió con su castillo medieval en mitad de un lago. Precioso. Debía ser bastante turístico porque en la biblioteca te pedían el pasaporte para acceder al wifi y el baño costaba al cambio unos cinco euros. Al salir de la biblioteca nos paró un hombre que había viajado en bicicleta y estuvimos hablando con él. Esa noche acabamos en la primera cabaña con dependencias, que encontrábamos en el viaje. 

Había dos habitaciones, una de ellas con chimenea y fuera una mesa de picnic y un baño seco. Cuando llegamos ya había una pareja de holandeses con los que pasamos la noche. Estos proyectos están hechos por la red natura 2000 y la verdad que nos pareció muy interesante. Había más a lo largo del país. Nos lo estuvieron contando nuestros compañeros de cabaña, que viajaban en coche con sus caballos e iban aprovechando las cabañas que encontraban en el camino.
Seguimos entre bosques y acampando, a veces en algún refugio. Seguíamos encontrando todo tipo de animales, entre ellos vimos una culebra completamente negra y brillante y orugas de diferentes tipos. Y por supuesto, setas de todos los colores, volvimos a encontrar chantarelas y todo tipo de bayas.

A los pocos días, llegamos hasta Karlstad, donde nos esperaba Hans, un hombre muy simpático, que nos preparó una cena deliciosa, que también compartimos con una amiga suya, también muy agradable. Tenía una gran trenza en la barba y nos contó que había prometido no cortarse la barba hasta que su país no dejase de vender armas y parece que llevaba tiempo así. Hans tiene una filosofía de vida, llamada la ecología profunda, que es una filosofía ecológica de donde le venía lo de la barba. Tuvimos una conversación bastante profunda. Además tenía una bandera de Asturias, porque estuvo allí y le parecía muy similar a su país, aparte de que tiene los mismos colores, pero le gustaba más y allí la tenía expandida por la pared. Un hombre muy curioso y auténtico.
Al día siguiente acabamos en una granja en Backen, donde teníamos nuestra tercera parada del viaje con Emilie (noruega) y Mattias (alemán). Tienen dos hijos, la chica estaba viviendo en Oslo y el chico vivía en una cabaña que se había construido él, cerca de los padres. Además, tienen otros tres adolescentes alemanes, que suponemos que son adoptados. Además, había otra voluntaria, por lo visto amiga de la familia.
También tenían animales: patos, pavos, gallinas, conejos, gatos y ovejas. 
Tenían su propia casa, donde no se nos permitía la entrada y luego una casa al lado donde vivíamos. Cerca teníamos unos baños secos, que era los que usábamos nosotros.
El primer día estuvimos trasplantando unos frambuesos hasta la zona del huerto. Por la tarde fuimos por el bosque a recoger algunas setas boletus. Aprendimos a identificarlas también. Emilie dijo que ese año era muy bueno para estas setas, y que había un año muy bueno de cada siete. Desde luego que nosotros ya habíamos visto un montón de ellas.
Otras tareas que hicimos fueron: Miguel pintó la casa en la que vivíamos mientras yo lijaba y pintaba unas ventanas. Nos encomendaron arreglar la puerta de una despensa subterránea, pero al final se rompió. Algún día también recogimos plantas para secar en un secadero que tenían. Y lo que fue más divertido fue esquilar a una oveja con unas tijeras de oficina. Pobrecilla, lo hicimos con todo el cuidado y cariño del mundo, pero más bien la trasquilamos. Después, cada vez que nos veía salía corriendo…

El sistema de este lugar no nos gustó demasiado. No tenían herramientas para hacer las cosas y tampoco te explicaban nada: nosotros nunca habíamos esquilado una oveja y le podíamos haber hecho daño, además de que les dejamos inservible la puerta de la despensa. Lo que les habíamos solicitado aprender cuando les contactamos no nos lo enseñaron. Y nos parecía que usaban a sus hijos adoptados en su propio beneficio, como negocio. Tengo una escena grabada en la cabeza. Uno de los días Emilia trajo una cesta de boletus y al llegar su hijo adoptado dijo que traía mucho dinero. Les estaban enseñando sólo el valor monetario de las cosas. Todo lo que recogían y producían era para vender, mientras ellos comían la comida del Lidl. No sé, no hemos llegado a entenderlo.
No conseguimos terminar la semana, cuando nos marchamos. No nos hacíamos a su manera de vivir y ver la vida.
Y la verdad que al final fue una buena decisión. Habíamos visto en couchsurfing a Debby, una mujer cerca de donde estábamos, en Ransbysatter. Nos había impresionado su perfil y le pedimos alojamiento. Nos impactó muchísimo su historia y su manera de vivir. Debby es una mujer inglesa que de joven vivía en una carreta de caballos gitana y era nómada. De mayor había hecho un viaje en bicicleta y al llegar a aquel lugar se enamoró y compró la casa con los terrenos, en la que vivía y que poco a poco iba arreglando. Vivía con su novio, que se encontraba de retiro en esos momentos y con su perra, que era la mar de simpática.
Su propiedad constaba de la casa principal, otra edificación donde tenía el gallinero, una parcela donde tenía el huerto y algunos cobertizos y al otro lado de la carreta tenía otra parcela, donde había montado una tienda de campaña gitana cubierta de telas y con una estufa en el centro. 

Y un poco más abajo, al lado del río, tenía una sauna con una hamaca colgada en el porche. Era un paraje increíble, normal que se hubiera enamorado nada más verlo.

Tenía todo muy bien organizado. El gallinero era muy eficiente y el huerto estaba muy bien distribuido y rotaba las plantas todos los años, consiguiendo que la tierra fuera muy esponjosa. Nos enseñó unos vídeos con los que ella había aprendido esas cosas. Aunque en couchsurfing no tienes que cambiar el alojamiento por trabajo, quisimos ayudarla porque sentíamos que nos podía enseñar muchas cosas. 

Le estuvimos ayudando a recoger ajos y nos contó que llevaba cuatro años para conseguirlos porque los había plantado de semilla. También le ayudamos con la recolección de tomates y quitándoles los chupones para que produjeran más. También le ayudamos a pintar su casa. En su jardín había todo tipo de animales, uno de los días se posó una mariposa sobre mí. Nos sentíamos muy bien allí.

Nos mostró todos los experimentos que hacía para conservar la comida para el invierno: en algunos casos la secaba, en otros la ponía en conservas. Nos enseñó huevos duros en vinagre, que nunca habíamos visto y nos los dejó probar. Tenía también carne salada. Nos contó que era preparacionista y que siempre le gustaba tener comida y poder autoabastecerse por lo que pudiera pasar. También nos mostró su plan para ganar el dinero que necesitaba para vivir. Vendía sus verduras sobrantes y frescas a restaurantes de la zona.
Cocinamos una pizza riquísima con toda la comida natural y en el horno de leña. ¡Increíble lo buena que estaba!
También nos contó que hacía intercambios con la gente del pueblo, por ejemplo con el panadero, al que ella le daba huevos y él pan duro para las gallinas.
Además desde su casa tenía muy buenas vistas hacia el valle y su entretenimiento preferido era ver con unos prismáticos, qué animales pasaban por allí, como los zorros o ciervos. Decía que era su televisión, ya que no tenía ninguna otra.
La verdad que nos encantó su método de vida y pasar unos días con ella fue toda una fuente de inspiración para nosotros. Pero no nos marchamos sin probar su sauna, en la que el contraste con la ducha fría, se hacía en el río. 
Nos dio mucha pena partir, de hecho tuvimos que volver porque se nos olvidó una chaqueta, pero nos fuimos con la sensación de marcharnos más llenos y muy positivos. Gracias Debby.
Además, el mes de agosto estaba llegando a su fin y pronto tendríamos que llegar a Bergen, donde vendría mi familia a pasar mi cumpleaños conmigo.
Volvimos a la acampada, primero en un lago y después estuvimos recogiendo boletus, con lo que pasamos un par de días en un refugio en medio del bosque, tras pasar la frontera.

Conclusiones

Después de recorrer toda Finlandia y parte de Noruega y de todo lo que supuso la rotura de la rueda, entramos en Suecia con pocas expectativas, pero lo cierto es que este país nos ha sorprendido para bien. 
Su carácter es más afable y su modo de vida también es diferente. Pudimos enterarnos de que en este país la reina hizo los colegios de educación alternativa (Waldorf) públicos, porque no quería que el acceso a la educación fuese clasista. Además también nos enteramos de que los políticos acceden a los cargos por vocación y se trasladan a vivir a unos apartamentos cerca del parlamento para no hacer mucho gasto y no obtienen salarios por ello.
Pudimos disfrutar de toda la vida y esplendor de sus bosques, a pesar de que el tiempo ha sido el peor, en cuanto a lluvias se refiere, de todo nuestro trayecto. Pero nos ha servido para aprender más de autosuficiencia y conectar con la naturaleza más que nunca.
Comprendimos su estilo de vida, dependiente del verano para pasar el invierno, mejor que en ningún otro país y pudimos verlo muy de cerca en algunos de nuestros alojamientos.
Descubrimos también una auténtica maravilla: las iglesias de madera antiguas, hechas pieza a pieza y completamente a mano y que aún se conservan en buenas condiciones. Y también vimos nuevas edificaciones con los tejados vegetales, que se camuflan entre el paisaje.
Lo que nos chocaba un poco era que en la mayoría de sitios había que pagar por el baño, y además una buena cantidad, a veces, hasta cinco euros al cambio.
Pero en general, nos quedamos con una buena impresión de este país. 
Veremos si el sur de Noruega se le parece…

Comentarios

Lo más visitado

Noruega: vuelta a tierra firme

Tipos de bicicletas y carácterísticas

Luxemburgo

Equipaje y distribución sobre la bici

El dilema de acampar